Ca. de Cuello Nuevo Test (publicación periodística diario Clarín)

Ca. de Cuello Nuevo Test

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Climaterio: menopausia y postmenopausia

Climaterio: menopausia y postmenopausia

La menopausia es la última menstruación,  se debe al  cese definitivo de la función ovárica y suele presentarse entre los 45 a los 55 años. Por su parte el climaterio es la etapa relacionada con la disminución y luego cese de la función del ovario y el cual incluye a la menopausia. La misma puede llevar muchos años y depende de cada mujer.

Hay que distinguir claramente la menopausia del climaterio. La menopausia sólo es un signo de ese período.

El climaterio

Se llama así al pasaje del período  reproductivo o período fértil de la vida al período no reproductivo.

Este período abarca las siguientes fases:

Perimenopausia: etapa que precede a la menopausia. Puede durar meses o años y suele ir acompañado de alteraciones del ciclo tanto en lo que se refiere a la cantidad de pérdida como a la frecuencia de presentación de la menstruación. Algunas mujeres no presentan alteraciones del ciclo  y simplemente un día dejan de menstruar.

Menopausia: desaparición definitiva del sangrado menstrual.

Posmenopausia: es la etapa que continúa a la menopausia. Aparecen  los síntomas derivados por la falta de hormonas (estrógenos) que irán apareciendo de forma lenta y progresiva con el paso de los años.

Síntomas 

La mayoría de las mujeres en menopausia lo sufren, y por supuesto, también hay mujeres que no presentarán ninguna sintomatología  a lo largo de su vida.

Con la menopausia se produce una disminución de las hormonas femeninas, estrógenos y progesterona (hormonas producidas por los ovarios), que repercute en todo el organismo. Estas repercusiones no son bruscas sino que van apareciendo progresivamente y con distinta intensidad en cada mujer  a corto, a mediano, y a largo plazo:

         Síntomas vasomotores: uno más de los siguientes:

  • Sofocos (calores): sensación de calor que surge en el pecho y se irradia hacia el cuello y cara. Suelen ser más frecuentes por la noche
  • Sudoración
  • Palpitaciones
  • Cefaleas o jaquecas
  • Molestias imprecisas

       Alteraciones psíquicas:

  • Nerviosismo e irritabilidad
  • Tendencia a la depresión
  • Disminución de la capacidad de concentración
  • Emotividad fácil

A mediano plazo se produce una disminución del trofismo de los órganos que dependen de la disminución o falta de estas hormonas afectando especialmente a la vagina y también a algunas estructuras del aparato urinario:

  • Atrofia cérvico-vaginal
  • Atrofia vulvar
  • Trigonitis (es la inflamación del trígono de la vejiga  urinaria ) y puede provocar infecciones urinarias a repetición y alteraciones de la función miccional
  • La atrofia vaginal y vulvar unida  a la disminución de la lubricación puede producir un coito doloroso

A largo plazo las enfermedades de tipo vascular constituyen otro de los riesgos que la mujer debe afrontar con mayor frecuencia después de la menopausia. La incidencia de enfermedades como infarto y angina de pecho, que en la mujer es menor que en el hombre, se iguala después de la menopausia.

Aproximadamente un 15% de mujeres que aunque no acusen ninguna molestia también pueden verse afectadas a largo plazo, por este déficit hormonal,  presentando osteoporosis (debilidad ósea por mala calcificación).

Ginecología en la mujer adulta

Ginecología en la mujer adulta

Desde el momento en que la mujer comienza a tener relaciones sexuales, o  partir de los 20 años aunque no tengan relaciones sexuales,  todas las mujeres deben realizarse un examen ginecológico completo.

Un examen  ginecológico completo  incluye:

  • Interrogatorio
  • Examen físico
  • Pruebas auxiliares

Interrogatorio se debe consultar a la mujer sobre sus:

        Antecedentes personales:

  • Sintomatología y/o signos que motivan la consulta actual
  • Enfermedades o intervenciones quirúrgicas pasadas o presentes
  • Alergia a algún medicamento
  • Hábitos: dieta, ejercicio,  alcohol y tabaquismo

        Antecedentes de enfermedades familiares: 

  • Antecedentes familiares  propios y de su pareja.

        Historia menstrual: 

  • Edad de aparición del primer sangrado menstrual o menarca
  • Características de la misma: frecuencia, duración en días, cantidad
  • Fecha del último sangrado menstrual

        Antecedentes obstétricos: 

  • Número de embarazos (partos y cesáreas) y de nacimientos
  • Tipo de lactancia y duración
  • Abortos espontáneos o provocados

        Aspectos sexuales: 

  • Edad de las primeras relaciones sexuales
  • Frecuencia actual con que éstas se efectúan
  • Estabilidad de la pareja actual
  • Existencia o no de orgasmo
  • Método anticonceptivo

Examen físico

         Inspección de los genitales externos:

  • El vello pubiano
  • Los labios mayores, menores, clítoris
  • Desembocadura del meato uretral
  • Las características externas del himen (en la mujer que no ha iniciado actividad sexual genital)

         Inspección de la vagina y el cuello uterino: 

  • Tacto vaginal
  • Para visualizar la vagina y la parte externa del cuello uterino es preciso realizar una colposcopia.

        Tacto vaginal y abdominal combinado:

  • El tacto vaginal se completa con una palpación abdominal simultánea para delimitar el útero y los ovarios o posibles masas ginecológicas.

         Examen mamario:

  • Palpación de las mamas para determinar sus características y detectar cualquier anormalidad. La exploración se complementa con un tacto de las áreas ganglionares de la axila y la zona clavicular, así como un examen de los pezones.

Pruebas auxiliares

          Colposcopia:

  • Consiste en la observación directa y amplificada de todo el tracto genital inferior (cuello, vagina, vulva y utero). Se utiliza un aparato llamado colposcopio, que es un sistema óptico con un foco luminoso que proporciona aumentos de la zona a examinar.

          Papanicolaou:

  • Consiste en la toma del material necesario para el estudio citológico cervicovaginal.

          Examen en fresco:

  • Examen microscópico directo, en fresco, del flujo vaginal con el fin de identificar la presencia de microorganismos causantes de infecciones.

           Biopsia: toma de una muestra de tejido y su estudio histológico.

En ocasiones, además puede estar indicado efectuar otras exploraciones complementarias que permitan facilitar o confirmar el diagnóstico:

  • Ultrasonido ginecológico (ecografía)
  • Histeroscopia diagnóstica
  • Mamografía
  • Ultrasonido mamario
  • Estudio de la infertilidad o esterilidad

Ginecología en la infancia y adolescencia

Ginecología en la infancia y adolescencia

La consulta en la infancia y la adolescencia debe poner especial atención en la prevención y en la educación, ya que la mayoría de los hábitos de salud se adquieren en esta etapa de la vida.

Las consultas más frecuentes en la infancia son:

Infecciones vulvares y vulvovaginales:  la higiene incorrecta es su principal causa. Se debe a que los labios  menores están poco desarrollados y protegen poco a la vulva y la vagina de los gérmenes externos y a que a esta edad todavía no hay suficiente secreción de estrógenos por parte del ovario.  También se deberá descartar la presencia de cuerpos extraños intravaginales.

Coalescencia labial: es otro problema  propio de las niñas pequeñas y consiste en la poca abertura de los labios menores, cerrando total o parcialmente la entrada de la vagina. También es debido a la insuficiente secreción de estrógenos. Esta patología se soluciona espontáneamente cuando la paciente llega a la pubertad ya que  la vulva se desarrolla y desaparece la atrofia.

Pubertad precoz: consiste en la aparición de los caracteres sexuales secundarios (desarrollo mamario, aceleración del crecimiento, aparición del vello pubiano o axilar, aparición de la  menstruación antes de los  ocho años de edad). Esta entidad requiere un estudio completo y exhaustivo, ya que hay que diagnosticar correctamente su causa y tratar a la paciente, para evitar alteraciones posteriores en su crecimiento y desarrollo.

Las consultas más frecuentes en la adolescencia son:

Trastornos menstruales: los trastornos del ciclo menstrual es el problema ginecológico que motiva la consulta con más frecuencia en las adolescentes. Estos trastornos pueden ser por sangrado menstrual abundante (metrorragias). También pueden darse en forma de ciclos muy irregulares que interfieren en la actividad normal de la adolescente.

Amenorrea: es la falta de sangrado menstrual después de sangrados anteriores normales. En este caso hay que descartar trastornos hormonales, problemas de peso, embarazo, etc.

Dismenorrea: la dismenorrea o dolor  con el sangrado menstrual, es muy frecuente en las adolescentes, y en la mayoría de los casos es leve o moderada y cede con tratamientos analgésicos habituales. El caso de dolor menstrual que no cede  puede ser debido a tumores o quistes de diverso origen, infecciones, etc.

Otros motivos de consulta:

  • Pubertad retrasada
  • Alteraciones en las mamas
  • Infecciones genitales
  • Abuso sexual
  • Hirsutismo
  • Sexualidad y metodos anticonceptivos

Los métodos anticonceptivos para la mujer son:

Anticonceptivos hormonales: 

  • Píldoras
  • Implantes
  • Parches
  • Inyectables
  • Anillos vaginales

Métodos de barrera: 

  • Preservativo femenino
  • Diafragma
  • Dispositivos intrauterinos:  DIU con cobre  y DIU hormonal

Métodos naturales: 

  • Calendario ritmo menstrual
  • Temperatura basal
  • Control del moco cervical

Valorar siempre la importancia de la “DOBLE PROTECCION” que consiste en prevenir a la vez los embarazos no deseados y las infecciones de transmisión sexual (ITS) incluido el SIDA.

Los miedos sexuales ante una nueva pareja

Conocer a una persona y pensar que puede convertirse en nuestra pareja es una situación que presenta desafíos desde muchos aspectos: sentimental, de gustos, preferencias. Pero además, muchos hombres piensan que deben tener un gran desempeño sexual, un error que suele llevar al efecto contrario

A menudo sucede que luego de terminar un vínculo con una pareja estable, el hombre debe iniciar un vínculo con otra persona que conocerá su rendimiento sexual, tanto en lo positivo como en lo negativo. Será alguien con quien tendrá que ingresar al mundo de las intimidades, descifrar lo que le agrada y lo que no, respetando los deseos del otro pero sin renunciar a los propios, y esto a veces trae inconvenientes en lo que refiere a los problemas sexuales masculinos.

“La consulta sexológica de hombres de todas las edades que están empezando una relación de pareja es muy frecuente”, indicó el doctor Néstor Daffinoti (MN 43575), asesor del Boston Medical Group en Argentina.

Muchos problemas sexuales surgen en estos casos porque son hombres que ya estaban acostumbrados a una mecánica sexual conocida y acordada durante largos períodos con sus parejas estables, y ahora deben enfrentarse a una situación nueva en cuanto a pudores, costumbres, periodicidad, frecuencia, escenarios, etc.

La situación de conocer a una nueva persona puede tornarse compleja porque debe superarse el tiempo de “conocimiento” del otro, a sabiendas que al mismo tiempo lo están “conociendo” a uno. En este marco, toda la relación sexual queda expuesta, tanto en los acuerdos como en los desacuerdos, y del resultado de esta ecuación se deducirá la “calidad” de la nueva relación.

Los riesgos de buscar ser un “gran” amante

Muchos de los hombres que se sienten frustrados por no haber rendido como ellos querían en esa primera relación sexual con otra persona buscan “soluciones mágicas” para ser, en futuros encuentros, considerados “grandes amantes” y mejorar la imagen anterior.

“Lo curioso -explicó Daffinoti- es que en muchos casos no hay problema alguno, y simplemente se autoimponen metas a veces imposibles de alcanzar. Algunos intentan solucionar estos problemas –reales o inventados por ellos mismos- tomando medicamentos no recetados, lo cual es absolutamente desaconsejable y puede tener graves consecuencias en la salud”.

En otros casos, hay quienes intentan lidiar con la cuestión sin ayuda alguna, y generalmente el resultado es que esta presión tiene efectos adversos que derivan en un “círculo vicioso”. Esto consiste en que “al haber tenido problemas en las primeras relaciones y no haber consultado con un especialista, al próximo encuentro se llega más presionado, al próximo más, y así se forma una cadena interminable que solo agrava las cosas”, aseguró el especialista.

En la otra vereda están aquellos hombres que aceptan que tuvieron inconvenientes y se acercan a realizar una consulta.

Al respecto, Daffinoti afirmó que “este tipo de pacientes suelen llegar al consultorio ansiosos y con urgencia de soluciones farmacológicas, por un lado entusiasmados por la nueva relación, pero al mismo tiempo con la necesidad de ‘obtener altas calificaciones’ en sus encuentros sexuales. Así, se plantean ‘puntajes’ en cuanto a la rigidez en la erección, al control de la eyaculación más allá de los límites fisiológicos, cuestionamientos sobre el tamaño de sus penes, e incluso temas como la calvicie, adiposidades, dentaduras imperfectas, entre otras”. Estos auto cuestionamientos terminan agravando un problema sexual que tal vez en la relación anterior no existía, pero que apareció con la nueva pareja.

Por último, el especialista aclaró que “estos problemas tienen solución, y deben ser abordados desde lo orgánico -sin descuidar el equilibrio con lo psico-emocional- por un médico especializado. Son pacientes a los cuales podemos ayudar para que disfruten de su nueva pareja plenamente en lo que al sexo respecta, y eso seguramente ayudará en otras áreas”.

Consejos médicos para la osteoporosis

La osteoporosis es una enfermedad en la que el hueso pierde densidad y calidad ósea predisponiendo a padecer fracturas y dolor. Es potencialmente grave, ya que puede afectar a la calidad de vida e incluso llegar a ponerla en peligro, por lo cual conviene prevenirla y, en caso necesario, tratarla.

Por una parte, depende de las características hereditarias de nuestros huesos, de la alimentación y ejercicio que tuviésemos en edades infantiles o juveniles, o de circunstancias que hayan podido debilitar nuestros huesos a causa de enfermedades y tratamientos previos o de hábitos inconvenientes mantenidos en tiempo pasado. Pero por otra parte se puede ayudar a su prevención:

  • Evitar el sedentarismo.
  • Practicar  frecuentemente ejercicio físico.  Caminar más de media hora la mayoría de los días de la semana. Otras  alternativas son pedalear en bicicleta, ejercicios en gimnasio, bailar, aeróbic, Pilates,  o nadar.
  • Tener una dieta  rica en calcio. El organismo necesita calcio, si no lo aportamos con la dieta lo toma del esqueleto y este se descalcifica. Las fuentes de calcio son la leche, yogures, batidos, natillas, quesos. Todos ellos pueden ser      descremados para no engordar ni subir la tensión arterial.
  • Tomar el sol en partes descubiertas del cuerpo con moderación. Así el organismo fabrica vitamina D, que ayuda a aprovechar el calcio de la alimentación.
  • Evitar fumar y beber en exceso.
  • Evitar las caídas. Analizando detalladamente todos aquellos obstáculos o situaciones del entorno que provocan riesgo de caerse.

La osteoporosis es una enfermedad ósea que, no tratada, en el tiempo produce una disminución de la resistencia ósea, exponiendo al hombre y a la mujer a un mayor riesgo de fracturas.

Vaginismo (molestia o dolor en la relación sexual)

Vaginismo: cuando la penetración resulta molesta y/o dolorosa para la mujer

Existen dos conceptos médicos  asociados a la dificultad en la penetración vaginal que sufre la mujer. Estas entidades son el vaginismo y la dispareunia.

El vaginismo es la molestia que aparece en la mujer, ya sea en forma ocasional o  persistente, y consiste en la presencia de espasmos involuntarios de la musculatura  en el tercio exterior de la vagina. Estos espasmos pueden dificultar e incluso imposibilitar la penetración.

La dispareunia es cuando aparece dolor en el área genital, y asociado exclusivamente a la relación sexual.

En el caso de la dispareunia el síntoma fundamental es el dolor y en el vaginismo se destaca la presencia de quemazón en la zona vulvar, molestias a la hora de orinar tras la penetración, problemas a la hora de insertarse diafragmas o tampones y también en el examen ginecológico.

Comprendida la diferencia de ambas entidades podemos decir que las causas de ambas pueden ser comunes. Entre ellas, podemos destacar 3 grandes grupos:

1. Las causas orgánicas son las más frecuentes: por ejemplo la inflamación vulvovaginal, la atrofia de dicha zona debida al déficit hormonal (sobre todo en gente mayor tras la menopausia), los antecedentes de cirugía en la zona pélvica, la endometriosis, la enfermedad inflamatoria pélvica, y las diferentes afecciones de la piel y mucosa de la zona.

2. Factores culturales

3. Factores psicológicos: propios o conflictos con la pareja, etc

Tratamiento: en ambas entidades el tratamiento ha de comenzar rompiendo el ciclo dolor-espasmo. Es por ello que se sugiere que las relaciones sexuales genitales se pospongan.

Los ejercicios de relajación son fundamentales, pero requieren tiempo de aplicación.
La confianza plena en la pareja es también vital para conseguir que la musculatura no se contraiga involuntariamente.
El uso de dilatadores vaginales progresivos también puede funcionar en estos casos.
En el caso de la dispareunia, si esta se debe a la presencia de alguna infección, el tratamiento de la misma suele revertir la molestia.
Si se debe a atrofia (propia de la edad y de la postmenopausia) los estrógenos tópicos son especialmente adecuados.